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Las prácticas no laborales en empresas

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El objetivo de los programas de prácticas es que los alumnos ensayen lo aprendido en un entorno de trabajo real. Lo que las diferencia de un contrato para la formación o en prácticas es la no existencia de una relación laboral con la empresa.

Para que esta modalidad se pueda utilizar, es necesario desarrollar un sistema que proteja ante posibles eventualidades tanto al alumno en prácticas como a la empresa. La problemática que se puede dar es muy amplia y va desde una inspección laboral en la empresa hasta un accidente de trabajo.

Hasta el año 2008 los programas de prácticas no laborales se circunscribían a los ofrecidos por las universidades, los pertenecientes al plan FIP de los Servicios Públicos de Empleo, los establecidos en la formación profesional reglada y los desarrollados por iniciativas europeas como pueden ser el Programa Leonardo Da Vinci, o el ejecutado por el MAP a través del Programa Operativo Adaptabilidad y Empleo.

El Real Decreto 395/2007 por el que se regula el subsistema de formación profesional establece que se potenciarán acuerdos con empresas, públicas o privadas, al objeto de favorecer la realización de prácticas profesionales.

 Por otra parte la orden TAS/718/2008 que desarrolla el citado Real Decreto en su capitulo III establece las pautas para llevar a cabo las prácticas profesionales no laborales y el régimen de becas para los desempleados.

A la luz de las dos normas citadas, han surgido programas de prácticas como el aprobado por la Comunidad de Madrid mediante la Orden 5875/2013 de 12 de septiembre destinada a la formación de desempleados y prácticas profesionales en empresas.

Es evidente que los programas de prácticas son cada vez más utilizados en las políticas activas de empleo con el objeto de que el alumno tenga contacto con el mundo empresarial. A continuación se establecen una serie de elementos comunes a todos los programas de prácticas:

  1. Es necesaria la firma de un convenio entre la empresa y el centro de formación o entidad impulsora del programa de prácticas.
  1. La necesidad de una formación previa que justifique la realización de unas prácticas en empresas.
  1. Existencia de dos tutores de prácticas, uno por cada entidad participante.
  1. La suscripción de un seguro de accidentes y responsabilidad civil que proteja al alumno. (Establecimiento de un protocolo de actuación en caso de accidente).
  1. La elaboración de un programa de prácticas a realizar y la acreditación por parte de la empresa de las actividades realizadas. (Cuaderno de prácticas o diploma acreditativo).
  1. La comunicación a los representantes legales de los trabajadores de la realización de las prácticas.
  1. La posibilidad de otorgar una beca al alumnado participante en el programa. En este caso hay que tener en cuenta que desde la promulgación del RD 1493/2011 por el que se regula la inclusión de las personas que participan en programas de formación en la seguridad social, es necesaria la inclusión de los alumnos que estén vinculados a estudios universitarios o de formación profesional en el régimen general de la seguridad social.
  1. En algunos casos se establece la compensación a la empresa por los gastos ocasionados con motivo de las prácticas.

Hasta aquí la descripción de los elementos necesarios para realizar los programas de practicas no laborales. El éxito o el fracaso de los mismos dependerá en gran medida de la seriedad por parte de empresas y alumnos a la hora de plantear el funcionamiento diario de los mismos.

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